Los otros días estaba en Costco y me disponía a comprar una tarjeta de memoria para una cámara (una Compact Flash Ultra II for anyone who's curious). Cuando la tomo del estante, una señora me dice en un volumen muy duro y tono autoritario:
-¡Nena, no compres eso!
Yo estaba hablando por mi celular con mi esposo contándole la ganga que acababa de encontrar y me volteo y le doy a la señora mi mejor mirada (obvia pero todavía polite) de "Con su permiso, estoy hablando con alguien y a usted no le tiene que importar un bledo lo que yo compre o deje de comprar así que no me moleste". Me vuelvo a virar hacia el estante y trato de continuar mi conversación telefónica, cuando vuelvo a escuchar en un tono más insistente y desesperado:
-¡Nena! ¡Que no compres eso!
Ni modo. Me veo obligada a interrumpir mi conversación telefónica, virarme y preguntarle a la señora:
-¿Por qué?
-Ay, es que eso... eso no es para la computadora, es para una cámara. ¿Tú estás comprando eso para una cámara?
-¡Sí!
-Aaaaaah....